lunes, 27 de octubre de 2008

LOS SANCRISPINES

Hace unos días he tenido el privilegio de ser invitada a las celebraciones anuales desarrolladas desde tiempos inmemoriales en un rincón secreto de la Montaña Palentina por la Sagrada Hermandad de los San Crispines.

Para poneros brevemente al corriente (en el marco de lo que me está permitido contar según juramento de confidencialidad), resulta que San Crispín y San Crispiano fueron dos cristianos romanos que en su cruzada difusora del cristianismo por las tierras palentinas, fueron salvajemente torturados y decapitados.

Aunque los franceses afirman que las cabezas se encuentran en su país, parece ser que la Sagrada Hermandad cuenta con pruebas suficientes de que las reliquias que obran en su poder, son efectivamente las de estos mártires. Cuenta la leyenda que un intrépido noble asturiano consiguió sustraerlas con gran habilidad durante una cruzada en los Países Bajos, trayéndolas consigo y enterrándolas en un lugar recóndito del que se convertiría en el primer municipio de España.

El evento no dejaría de ser otra procesión cualquiera similar a las miles que se celebran cada año en nuestro país, salvo por dos notas características: una es el profundo secreto y misterio que envuelve toda la celebración; la otra es el estatus social de los miembros que componen la Sagrada Hermandad, en la que se encuentran afamados juristas internacionales, ricas herederas de imperios empresariales, doctores, psicólogos, ingenieros y otros reconocidos profesionales, que acuden a este perdido rincón de la montaña palentina desde todos los extremos del planeta.

Una vez al año (la fecha se determina tras complicados cálculos de posición de los astros en el primer plenilunio de otoño), el Custodio Mayor, D. Angel (nombre ficticio) saca las sagradas cabezas degolladas de su escondrijo para entregarlas a esta pandilla de (no quiero ofender, pero me resulta difícil encontrar la palabra justa) ¿zumbados?, que se dedica con verdadero fervor a pasearlas en un cofre por todos los pueblos de la zona para detenerse en una anónima ermita románica dedicada a estos mártires donde un siniestro personaje, que llamaremos Guía J, entra en trance y recita una incomprensible letanía en la que se repite una especie de mantra "mírale-como-se-le-ve" antes de autorizar el final del recorrido en la llamada Procesión de las Tinieblas en una localidad que tampoco me está permitido desvelar.

Asimismo, se componen e interpretan para la ocasión las Coplas a la Muerte de los San Crispines, acompañados por el sonido ancestral del ravel para, finalmente, elegir por votación ultrasecreta y motivada a la Sagrada Camarera de las Cabezas Sangrantes, que ataviada con una indumentaria bastante singular será durante un año Reina de los Sancrispines.

Os puedo asegurar que ser invitado a esta celebración (sólamente admiten a un puñado de privilegiados que reciben la aprobación del llamado Núcleo Duro a propuesta de uno de los Hermanos), es la experiencia más alucinante que he podido vivir en los últimos años. Confío asimismo en haber superado con éxito la prueba, ya que anteriores invitados menos afortunados han sufrido en sus propias carnes el despecho y la venganza de los Hermanos al haber cometido alguna de las llamadas Infracciones Graves contra el Código de Honor de la Hermandad y han desaparecido en extrañas circunstancias.

Aquí os dejo algunas fotos, autorizadas por el Custodio Mayor.

Imagen de la Cabeza Degollada de San Crispiano. Esta ventana solamente se abre el Día de la Celebración.

Camarera de la Cofradía de las Cabezas Sangrantes sosteniendo con respeto y fervor el trofeo que la acredita como Reina de los Sancrispines 2008.


Capitel románico en la Ermita, que muestra las dos cabezas degolladas de los santos.

4 comentarios:

psicoescéptica dijo...

Desde el escepticismo que me carecteriza y siendo una de las personas iniciadas puedo decir que la pertenencia a dicha secreta y sagrada hermandad supone un gran privilegio. Con gran honor me enorgullezco en decir que yo también doy Sancrispinera con el permiso de Guia J.

kiko dijo...

que chocante¡¡¡

Angel Llamas dijo...

Que curioso: como en Guardo, pero el transfondo es distinto...

Jon Basto dijo...

¿Intentaste invocar a Satán en esa celebración? Si no es asi, te lo recomiendo, para la próxima... pero en bajito, que peligras.