jueves, 20 de agosto de 2009

SI LA TRISTEZA ENTRA POR LA PUERTA

EL AMOR SALTA POR LA VENTANA


ESO SUPONIENDO QUE SUPIÉRAMOS...


POR QUÉ PUERTA ENTRA...

Y DÓNDE DEMONIOS ESTÁ LA VENTANA POR LA QUE VA A SALTAR...



lunes, 10 de agosto de 2009

MAMÁ, QUIERO SER ARTISTA...




Si difícil resulta marcar tendencia en el mundillo musical de cutreorquestasveraniegas, no menos complicado es marcar canalillo, muslamen y pechonalidad, consiguiendo mantener ese raro equilibrio entre la picardía y la ingenuidad sin resbalarse en el escenario al pisar la baba de los buitres que desde la primera fila contemplan el espectáCULO.






Cosmopaleta, cumpliendo con su cometido de Freak-Hunter nos presenta su descubrimiento del verano: la orquesta que sin lugar a dudas marcará tendencia en los próximos meses.



Qué poses, qué miradas, qué sonrisas, qué saber-estar...




Si es que ya lo decía Concha Velasco:


Mamá, quiero ser artista...
Oh mamá, ser protagonista,
Mamá, quiero ser famosa...
Oh mamá, ser la más hermosa

miércoles, 5 de agosto de 2009

PARA SER FELIZ QUIERO UN CAMIÓN



Miss O'Reilly está triste,
¿qué tendrá Miss O'Reilly?
Los suspiros se escapan
de su boca de fresa,
que ha perdido la risa,
que ha perdido el color.

Miss O'Reilly para ser feliz quería un camión...

O, ya que estamos entre amigos, lo puedo confesar: lo que Miss O'Reilly necesitaba para recuperar su sonrisa era un camionero con su camión, que llevara el pecho tatuado, en camiseta mascara tabaco y a su chica metiera mano...

Pero Miss O'Reilly, después de una intensa labor investigadora, ha comprobado que la figura del camionero tradicional es un leyenda urbana como cualquier otra; que al cocer, todo mengua; y que el camionero-como-Dios-manda no es más que un ejemplar que se extinguió hace años a la par del pájaro Dodo y que ya sólamente se encuentra en periódicos de época o en museos antropológicos.

El camionero actual ha sustituido la camiseta blanca y sudorosa de tirante a lo Marlon Brando por polos de colorines de Ralph Lauren; ha dejado de escupir tabaco por el agujero del canino superior izquierdo y sonríe mostrando una dentadura que parece un anuncio de Vitaldent; ha borrado sus tatuajes de "amor de madre" llenando sus biceps de parches de nicotina para dejar de fumar; come en hamburgueserías americanas de centros comerciales en lugar de deleitarse como antaño en los bares mugrientos de carretera con menús rebosantes de grasa y colesterol...

Atrás quedaron esas cabinas rotuladas con sus "Jennifer" y sus "Vanessas", adornadas con luces rojas de puticlús. En sus equipos sterero-dolby-sorround suenan compases chill-out en lugar del sempiterno "torito bravo" y manicuras perfectas han dejado atrás a las características uñas enlutadas...

El camionero de hoy no erupta ni toma chupitos de Anís del Mono. El camionero de hoy, que ya no es ni camionero ni ná, no sólo ha perdido su virilidad sino también su nombre. El camionero-no-camionero de hoy se llama transportista. Sus retoños dicen en clase que su papá es autónomo en el sector de la logística y se codean tan panchos con las maripilis que presumen de apellido en el colegio trilingüe, pero que no tienen donde caerse muertas.



Miss O'Reilly creía estar triste porque su fantasía de machomán se había evaporado, pero al atisbar la dulce y tierna imagen familiar que luce el nuevo prototipo de autónomo del sector logístico en la cabina de su camión, Miss O'Reilly tiene que reconocer y reconoce que en el fondo se muere de celos porque su propio rostro no sonría a los transeuntes desde los dos metros de altura de su tres-ejes rotulado a todo color
"Ignatia, para siempre"...